viernes, 9 de julio de 2010

La Ciencia del Vampiro.

Me es extraño saber a ciencia cierta que soy una especie de vampiro amoroso, pues acorralo a mis victimas a fuerza de romance y pasión, que no es más que un mero cebo para atraparlas entre mis brazos y tomar sus secretos, su cariño y finalmente su amor.

Cuando me he saciado, las voy durmiendo en una agonía llena de angustia, a tal punto que quedarán marcadas y enfermas de un dolor latente en cuestiones de romance y pasión… ya no serán las mismas.

Pero sucedió que una noche una de mis victimas, tal vez la que más conocía, tal vez la más débil, se reveló desde su silencio como una lejana estrella que los ojos apenas pueden ver. Su silencio fue la estaca que me partió el corazón, el hechizo que terminó con mi ciencia y que me dejaría expuesto a la luz del sol… el final.

Pero mi naturaleza me precede y mi miserable vida de condenado sigue su curso, ya no como el perfecto artista del romance y la pasión, sino como un vil vampiro que hundido en sus recuerdos llora por esa mujer que tan bien conocía y que tanto quería y que podría haber tenido si no se hubiese confiado del amor.

Ella es hoy un ángel en su cielo, pues mató un vampiro el cual lleva una estaca clavada en el corazón.

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